martes, 18 de febrero de 2014

Una polarización bien seria









 (Las dos Venezuelas, a la izquierda marcha opositora, a la derecha marcha oficialista, fuente @gabycastellanos y @VTVcanal8)

Voy a aprovechar que en este momento oficialismo y oposición marchan por las calles de Caracas para intentar hacer un análisis que evite caer en los reduccionismos golpismo vs dictadura que gritan desde uno y otro bando y reproducen sus aliados mediáticos.

Desde la muerte de Chávez en marzo del año pasado hasta el comienzo de las manifestaciones en este enero, la lucha política pasaba por un lado por un gobierno que intentaba hacer frente a problemas muy serios (inseguridad, desabastecimiento, inflación, desorden cambiario, etc) y una oposición unida frente al liderazgo del gobernador del Estado Miranda Henrique Capriles Radonski.

Simplificando un poco, desde la asunción de Maduro la estrategia del gobierno era responsabilizar a otros por los problemas (estamos frente a una guerra económica, es la derecha, el fascismo, Uribe, los Estados Unidos) y mostrarse con la iniciativa política mediante una serie de medidas de alto impacto como la aprobación de poderes especiales, intervenir los comercios para bajar los precios, etc.

La oposición por su parte indicaba que el principal responsable del deterioro era el gobierno, por ejemplo frente una serie de apagones masivos y esperaba que en las elecciones municipales de diciembre hubiera una clara manifestación de rechazo al gobierno que le permitiría hacer masa crítica para presentarse a un referéndum revocatorio o bien para "marcar la cancha" del gobierno durante el resto de su gestión. Es decir, lograr una salida "institucional" para el chavismo, en el marco de su propia constitución.

Pues bien, nada de esto último aconteció.



El Gran Polo Patriótico (chavismo y aliados) obtuvo la mayoría de los votos y de las intendencias de Venezuela. La Mesa de Unidad Democrática por su parte mantuvo la primacía en varias de las ciudades más importantes del país.

Nos sirve como herramienta para entender un poco la situación  ver lo que paso en Bolivia a partir de las protestas por el gas y los primeros años del gobierno de Evo Morales. Su Vicepresidente Alvaro Garcia Linera (valiéndose de Gramsci) utilizaba el término de “Empate Catastrófico”, la cual la definia del siguiente modo:

El empate catastrófico es cuando estas movilizaciones que pasan de lo local a lo regional, que logran expandirse a otras regiones, que tienen capacidad de irradiación y de articular distintas fuerzas sociales, se expanden a nivel nacional. Pero no solamente que se expanden a nivel nacional, si no que logran presencia y disputa territorial de la autoridad política en determinados territorios. Cuando de la demanda local, reivindicativa, que cohesiona a un bloque popular, comienza a disputar la autoridad política en la región, la autoridad política en la zona, la autoridad política en el departamento. Cuando comienza a suceder eso, estamos en el momento del empate catastrófico.” (Texto Completo).

Es difícil hablar de situación de “empate” cuando un gobierno lleva 14 años en el poder, tiene mayoría en la Asamblea Nacional, de gobernadores, obtiene buenos resultados en las elecciones sin la ayuda de su líder ya fallecido y dispone de una serie de herramientas (leyes de emergencia, caja, etc.) que le garantizan la estabilidad. Sin embargo, la critica situación económica frente a la cual el gobierno no parece encontrar respuesta permite el surgimiento de un actor que le dispute la calle al gobierno e instale la idea de un "empate" en la sociedad venezolana.

Aquellos que cuando empezó la Revolución Bolivariana eran niños son los adolescentes que hoy se encuentran a la vanguardia de las manifestaciones, son este grupo que lo único que han conocido como sistema de gobierno es el chavismo y sólo conocen a la IV República por los libros de historia. Ellos son el núcleo de la "minoría intensa" que sale a las calles hoy. Desencantados con los últimos resultados electorales no ven que la salida del chavismo a partir del uso de mecanismos constitucionales sea posible.

Por eso no es casualidad que Capriles, hasta hace unas semanas referente de la oposición y líder de quienes sostenían que había que darle una salida institucional del chavismo haya sido desplazado de las marchas y en su lugar se encuentren dirigentes que pretendan un cambio de régimen a partir de las movilizaciones. Tampoco es casualidad que los estudiantes se encuentren a la vanguardia de las protestas. Los jóvenes son quienes más se encuentran afectados por el alto nivel de violencia que afecta al país.

Finalmente tampoco es casualidad que el foco de las protestas sea el Municipio Chacao, uno de los municipios de mayor poder adquisitivo y bastión opositor donde el candidato de la MUD se impuso con el 84% de los votos.



Viaje a Caracas varias veces durante el año pasado y escribí un post sobre algunas impresiones que tuve cuando estaba allí. Si bien es fácil hablar con el diario del lunes, el descontento entre los sectores de clase media era bien palpable. y estaba allí bien presente. Era lugar común la idea de que la situación no daba para más y que había que hacer algo.

Con un tipo de cambio oficial en 6 y un paralelo a 80, cuando estaba allá me preguntaba cuanto tiempo más podía estar esa olla a presión de descontento sin estallar. Me imaginaba que el estallido iba a venir por los sectores populares y que iba a ser respondido por una fuertisima represión por parte del ejercito. Me imaginaba una especie de caracazo al revés que desprestigiaría al chavismo frente a sus bases para luego ser derrotado en las urnas en una transición. Pues bien, ese caracazo todavía no aconteció, el gobierno se mantiene cohesionado en torno a la figura de Maduro y el claro liderazgo de Capriles comienza a ser disputado por figuras como Lopez o María Corina Machado.

Eso no significa que el gobierno no tenga que ofrecer soluciones a los problemas de inflación, desabastecimiento e inseguridad que mencionamos antes y perjudican principalmente a su base electoral. Un escenario mucho más complejo seria el no poder ofrecer harina pan por ejemplo (ingrediente con el que se hacen las arepas alimento típico venezolano) u otros elementos de la canasta básica a precios subsidiados en los mercados populares.

Para finalizar un comentario para aquellos que intentan hacer una comparación lo que sucede en Argentina. Creo que las imágenes del 12F y las del día hoy son muy elocuentes y podemos llegar a la conclusión que la polarización existente no se asemeja en nada lo que acontece en Venezuela. Por el contrario la experiencia Argentina en el manejo de la protesta social puede servir de ejemplo a Maduro de como lidiar con la oposición en la calle. Flaco favor le hacemos a los venezolanos si desde este sur reproducimos la polarización que existe dentro reduciendo todo a dictadura vs golpe.









3 comentarios:

Alberto Eduardo Jalon dijo...

muy buen analisis, equidistante y eso es valioso porque no es facil

Anónimo dijo...

Lamentablemente muy poco imparcial, es muy peligroso anunciar una imparcialidad cuando es muy evidente que no la hay. Falta claridad o valentia para asumir de frente ciertas ideas. Mireya Pons

Anónimo dijo...


Como introducción al problema de Venezuela, es un excelente artículo.
Es muy difícil ser imparcial ante un hecho social, por no decir que imposible.
Tal vez si maria pons digiera cuales son las ideas que hay que aclarar, y que según ella por falta de claridad o valentía el autor no hace, este podría aclararlas.Saludos Ming Leviante Yañez