miércoles, 21 de octubre de 2020

Series de cuarentena: Gomorrah

 


 Atención: Considero el post libre de spoilers, aunque hay referencias a cosas que pasan en la serie son cuestiones generales que pueden verse en el trailer de la serie.

Primero vino el libro, luego llego la película y finalmente la serie. ¿Parece un exceso de productos no? Tampoco es que podemos reprocharle ánimo de lucro a Roberto Saviano. Después de todo el creador de la "franquicia" vive con custodia permanente, no duerme varias noches seguidas en el mismo lugar y no puede hacer cosas que (antes de la pandemia) nos parecían naturales como salir a caminar o encontrarse con alguien sin mucha antelación. Esta amenazado de muerte desde que en su libro narró las luchas de poder entre distintos clanes de la Camorra napolitana. 

Podría resumir y decir que Gomorrah (así con h a diferencia del libro y la película) es una serie de televisión retoma el núcleo central del libro de Saviano y se dedica a contar las guerras que llevan a cabo diferentes facciones por el control del trafico de drogas en un suburbio de Nápoles. Podría decir que es la versión italiana de The Wire, con eso dar generar una asociación en nuestro imaginario de series y dar por cerrado el asunto. Claro que Gomorrah tiene muchos puntos de contacto con la magnum opus de David Simon, pero reducirla a la versión de... seria faltar a la verdad, Gomorrah es bastante diferente a eso.

Es diferente porque (al menos hasta la temporada 2 que fueron las que llegue a ver) no hay temporadas dedicadas ni a los sindicatos, ni al sistema escolar, ni a la policía. Tampoco es que hace falta mencionarlas para darse cuenta que en Secondigliano (el suburbio de Nápoles donde se desarrolla la serie) todas esas cosas están rotas.  
Hay dos cosas que están siempre presentes en cada uno de los capítulos de la serie: en primer lugar la muerte y en segundo lugar la Vele di Scampia.

Aclarar, en una serie que trata sobre el narcotráfico, que la muerte esta siempre presente capaz suena a una verdad de Perogrullo. Si claro, la muerte esta presente en forma directa cuando fallece (muchas veces brutalmente) un boss o alguno de sus familiares, un soldado o un civil que cometió el error de estar en lugar y momento equivocados. Pero también esta en forma indirecta porque sabés que tarde o temprano el destino inexorable de los y las protagonistas es que una bala en la cabeza que ponga fin a sus ansias de poder. 

Vele di Scampia

Lo otro que está siempre presente en la serie es la Vele di Scampia. Es la locación en la que se desarrolla la serie (toda la franquicia acontece ahí para ser sinceros) aunque es mucho más que un escenario. Originalmente pensado como un complejo de viviendas que nos trae el recuerdo de tantos otros lugares del mundo. El sueño de la vivienda propia, a un precio accesible, aunque luego se terminaría convirtiendo en pesadilla. Fue en ese ámbito asfixiante de pasillos laberínticos, rejas agregadas por los propietarios para resguardarse, imágenes del Padre Pio o de suciedad permanente donde los traficantes construyeron su imperio en la ficción y en la realidad.

Que nadie se engañe, algunas escenas pueden parecernos exageradas, pero la verdad es que todo lo narrado en la serie está basado en hechos reales. La guerra de facciones, la tarea que hacen ejecutivos de traje y corbata (del norte de Italia) de lavar el dinero del narcotráfico, el fraude para que candidatos propios ganen las elecciones son cosas que pasaron, están documentadas y figuran en el libro de Saviano. Además, la serie pone de manifiesto otras cuestiones, que pueden parecer obvias para una serie sobre la mafia, como el racismo o el patriarcado.

Finalmente hay dos omisiones que me parece que vale la pena mencionar y que hace que esta serie valga tanto la pena ver. En primer lugar, las fuerzas de la ley aparecen, pero son algo lejano que llegan siempre tarde cuando los crímenes están consumados o cuando los traficantes se retiraron de sus plazas avisados por sus observadores. La policía es la comisaria de la Vele aparece como el último lugar al que un personaje de la serie recurre.

Lo segundo es que en Gomorrah no hay héroes, no hay personajes menos crueles que otros con el que uno pueda llegar a empatizar. Todos cometen o son víctimas actos aberrantes, no existen los supuestos "códigos de conducta" mafiosos. Cuando le preguntaron a Saviano porque no había "buenos personajes" dijo porque lo que él quería hacer era mostrar lo que estaba pasando para poder accionar sobre ello, que quería saber cómo las organizaciones criminales funcionan y no como nos imaginamos que funcionan. "Cuando una historia es contada, puede superar el pacto de silencio y ayudarnos a entender las dinámicas de la organización y sus miembros. Todo lo que falta es un libro, un programa de televisión o una película para arrojar luz en un aspecto. Solo eso se necesita para comenzar una revolución".

Así que espero que Saviano contribuya a hacer tantos productos audiovisuales de la Camorra como películas de rápido y furioso hay. No va a compensar lo que perdió a nivel personal por exponerlos, aunque habrá arrojado un poco más de luz en este mundo tan oscuro.

Más información: Ficha de Gomorrah en IMDB.

martes, 8 de septiembre de 2020

Lectura de cuarentena III: El Barón (no del conurbano) de Chicago

 

 

Una ciudad donde la corrupción policial es sistémica, en la que el criterio para obtener un empleo público no es la idoneidad sino la lealtad partidaria y la capacidad de obtener votos para el oficialismo, donde hay aprietes a los periodistas que publican notas contrarias al Intendente y donde este es electo (y reelecto) para dirigir la intendencia no una sino ¡5 veces! con porcentajes propios de una de las "democracias populares" de Europa del Este y donde la oposición derrotada declama "fraude", claro.

No, no hablamos de un municipio de algún conurbano de un país subdesarrollado sino de la ciudad de Chicago, la tercera ciudad más importante de los Estados Unidos en términos de población y lugar donde se juega buena parte de la prosperidad económica de sudamericana ya que es el lugar en el que se definen los precios de varias commodities entre ellas nuestra querida y conocida soja.

Pero esta entrada no esta dedicada a esa oleaginosa milagrosa sino sobre quien fuera alcalde y boss de la ciudad de los vientos durante 21 años consecutivos, Richard J. Daley y de la biografía que escribiera el periodista local Mike Royko. Una biografía de la que tome conocimiento cuando vi un capítulo de la serie de televisión Boss. La cual narraba la vida de un intendente cruel, manipulador y despótico que se enteraba que tenia una enfermedad terminal. Tuvo la desgracia de ser transmitida al mismo tiempo que House of Cards. Si les interesa escribí un post sobre esa serie hace como un siglo.

Es conocida la frase que dice que "la realidad supera la ficción" y en este caso no es la excepción. Boss (el libro) nos cuenta el ascenso de quien fuera un hijo de inmigrantes irlandeses establecidos en un barrio de la zona sur (la misma zona donde comenzó a militar Obama) de Chicago de clase obrera de mataderos y corrales, que asistiera a un colegio católico y a su club de barrio para luego convertirse en paradigma de lo que se conoce como "machine politics" (algo así como la maquinaria política o lo que se conoce como "el aparato") y fundador de una dinastía política que diera otro intendente, un jefe de gabinete presidencial y un legislador de la ciudad.

En paralelo a la carrera de Daley Royko nos cuenta como, en base a la unificación política de las distintas nacionalidades de los recién llegados a la ciudad por parte de un migrante checo, se creó tal vez una de las maquinarias políticas a nivel municipal más eficaces de occidente que es la del Partido Demócrata del condado de Cook, donde se encuentra Chicago. 

Tan exitosa es esa maquinaria que todos los intendentes de la ciudad desde 1931, año en que todos los migrantes se presentaron juntos detrás de una candidatura por primera vez, pertenecen al Partido Demócrata. Daley no invento el aparato, lo perfecciono y la centralizo en torno a su figura.

Royko explica en el libro como funcionaba la organización durante los años 50 y 60 con varios ejemplos: Un grupo de empresas de la construcción beneficiadas en las licitaciones que realiza la ciudad, que a su vez eran las mayores aportantes a los fondos partidarios. Con ese dinero los demócratas contaban con ventaja al momento de hacer campaña y se lanzaban a la calle. La lealtad partidaria se pagaba con un empleo público en el edificio de la alcaldía de la ciudad.

Por las dudas, para que nada quedara librado al azar, se recurría al fraude para que los republicanos no tuvieran ninguna chance en las elecciones municipales. Esta "herramienta" era considerada una especie de compensación ya que, según un testimonio en el libro, "los republicanos nos roban en las elecciones del Estado de Illinois así que equilibramos".

viernes, 24 de julio de 2020

Lectura de Cuarentena II: La guerra de Bolsonaro contra la democracia

 
                                         PONTO-FINAL EBOOK | MARCOS NOBRE |


"Le voy a pedir a Gilson que toque el ave maría" ordena el Presidente Bolsonaro al encargado del Instituto de Turismo brasileño (EMBRATUR), Gilson Machado Neto devenido también en acordeonista de la corte presidencial. Lo hace en homenaje a las entonces 55.000 víctimas fatales del nuevo Coronavirus en su país.

Gilson Machado Neto, acordeonista de la corte.


La escena bien podría haber salido de una película de Monty Python o de Cha cha cha (alerta grupo de riesgo) pero no, es uno de los tantos actos bizarros a las que nos tiene acostumbrados el Jefe de Estado de Brasil y que cada vez que lo vemos nos hace pensar erróneamente que el presidente brasileño es un burro o está loco.                                       

Es justamente erróneo ese pensamiento porque "Es fácil llamar a Bolsonaro de burro, de loco. Sólo que eso no ayuda a entender lo que estamos viviendo. Peor, es una manera de no obligarnos a pensar." Y eso "es uno de los grandes objetivos del proyecto autoritario de Bolsonaro". Al fin y al cabo, los burros y los locos no pueden ser responsabilizados por las locuras o las burradas que dicen y que comenten.

Así comienza "Punto final: La guerra de Bolsonaro contra la democracia" del filosofo Marcos Nobre. Un agudo libro que nos recuerda que las participaciones del Capitan-Presidente en actos en las que se llama al golpe de estado, su insistencia en el uso de la hidroxicloroquina o salir a andar en jet ski cuando la pandemia cobraba 10.000 victimas en su país no son burradas o locuras sino que son medidas para alcanzar el objetivo final de Bolsonaro que es el de destruir la democracia brasileña.

No por casualidad el autor le pone "Punto final" a su libro, en sus páginas Nobre recuerda las implicancias que tuvo esa palabra en Argentina, como una forma de advertirnos que la intención de Bolsonaro es el ponerle punto final a la pandemia, a las investigaciones en su contra, a la opinión cada vez más generalizada que el suyo es un gobierno desastroso.

En un breve libro Nobre nos lleva a las protestas de junio de 2013. El autor sostiene que ese fue un momento desperdiciado por el sistema político brasileño para autoreformarse. Un momento en el cual la energía social que se desato no encontró en palabras del filosofo "canalización institucional" y se "coagulo en diferentes polos organizativos, basados en la lógica de las redes sociales". Esos polos organizativos (aquellos que apoyaban la operación lava-jato, los evangélicos, los militares, los policias de los estados, entre otros) establecieron una coalición de conveniencia que llevo al 7 veces diputado federal al Palacio del Planalto.

En punto final el profesor de la Universidad Estatal de Campinas retoma y amplia dos conceptos, que van de la mano y ya había desarrollado en la revista Piauí, que considera centrales para entender el gobierno Bolsonaro: 1) Su gobierno es el de un Presidente antisistema en la que el Jefe de Estado ataca en forma permanente a la burocracia de su país que a duras penas realiza su trabajo y 2) El capitán retirado apuesta al caos como método de gobernar. En palabras de Nobre es una normalización del colapso institucional que atraviesa su país desde 2013.

En su libro el autor reflexiona sobre cuál es la mejor forma para evitar que el proyecto bolsonarista de imponer una democracia tutelada (o una dictadura con congreso abierto como la que atravesó Brasil entre 1964 y 1985) tenga éxito y Bolsonaro sea removido de su cargo por medio de un impeachment. Es necesario formar una mayoría aplastante (al menos de dos tercios del electorado) que este a favor de la destitución del Presidente. Pero para eso hace falta acercar posiciones entre sectores pro-democraticos pero antagónicos entre ellos. Al fin y al cabo, lo que esta en juego en Brasil es la supervivencia del sistema democrático.

Nobre nos recuerda que la historia brasileña muestra que la combinación bajo nivel de aprobación presidencial / alto apoyo a un proceso de destitución del presidente son requisitos básicos para que un proceso de impeachment tenga éxito. Números que todavía no se han alcanzado, por lo que el autor estima que el proceso de remoción de Bolsonaro será largo y llevará trabajo.

Punto Final no sólo es una herramienta que sirve para entender la grave crisis que atraviesa Brasil, es también una advertencia de lo que sucede cuando el sistema político de un país, al ser interpelado por la ciudadanía, no logra autoreformarse y cede poder a un candidato antisistema con una agenda autoritaria. Es un ensayo sobre la democracia.

Ponto final: A guerra de Bolsonaro contra a Democracia por Marcos Nobre es publicado en portugués, por Todavia Livros.