domingo, 5 de julio de 2020

Lectura de cuarentena: "Epidemics and Society: From the Black Death to the Present"

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La Peste negra fue una pandemia que azoto Europa en diversas olas que van del siglo XIV al XVIII. Tras los primeros brotes, y con los limitados conocimientos que tenían en su momento de las causas de ese flagelo, los gobiernos de aquella época comenzaron a tomar medidas para contener la enfermedad. A pesar de estar basadas en premisas erradas, las decisiones (por momentos drásticas y arbitrarias) que tomaron les sirvieron para controlar la enfermedad y para el siglo XVIII la Peste Negra había desaparecido de Europa occidental con excepciones:

En 1720 había llegado un barco al puerto de Marsella sospechoso de llevar la peste entre su tripulación y carga. Varios pasajeros del barco habían muerto y la nave fue puesto en cuarentena. Por presiones de los comerciantes locales el aislamiento fue levantado antes de tiempo. ¿El resultado? La peste se apodero de la ciudad. Se calcula que murieron entre 50/60 mil de una población de entre 90/100 mil habitantes que tenía la ciudad francesa en aquella época. Arraso con la Marsella y sus alrededores en lo que sería la última visita de la muerte negra en Europa.

Es un lugar común decir que la historia nos enseña a no repetir los errores del pasado. Más correcto sería decir que la historia nos muestra que dilemas que pasamos y que nos parecen situaciones límites (una pandemia, por ejemplo) ya fueron atravesadas por otros seres humanos siglos atrás y muchas veces reaccionaron de la misma forma. Los párrafos de arriba son un ejemplo de cómo se dio en otras ocasiones el llamado debate entre la "salud y la economía" y de cuál fue el resultado.

Los párrafos con los que comienza este post fueron obtenido del libro "Epidemics and Society: From the Black Death to the Present" del Profesor de Historia de la Universidad de Yale Frank Snowden. El cual con el ejemplo de la peste negra nos muestra como palabras como "cuarentena", "cordón sanitario" junto al ya mencionado "no podemos dejar de lado la economía", ya fueron escuchadas hace cientos de años.

Pero no sólo eso, Snowden nos muestra (de forma clara incluso para alguien con nulos conocimientos de medicina) como las epidemias impactaron en diferentes dimensiones de la sociedad. Ya sea en la política, la economía o mismo en la cultura el Profesor de Yale indica como ellas tuvieron (y tienen) un impacto decisivo. El episodio de Marsella con el que comenzamos esta entrada es uno de los ejemplos que da, pero también nos narra el factor decisivo que tuvo la fiebre amarilla en el triunfo de la revolución haitiana o que responsabilidad tuvo la difteria en que la Grande Armée napoleónica haya sido diezmada en su intento de invadir Rusia. O de como por un lado la tuberculosis era una enfermedad de "moda" entre la intelectualidad europea del siglo XIX y por el otro contraer cólera era considerado una vergüenza para la intelligentsia​  porque era (y es) una enfermedad asociada con la pobreza además de tener síntomas muy "poco románticos" para los poetas, escritores y músicos de la época.

Además de hacer un racconto de diferentes epidemias que asolaron la humanidad, Frank Snowden narra el desarrollo de las teorías que intentaron combatirlo: Comienza con la teoría Hipocrática de los humores y su prevalencia por siglos, los primeros desarrollos de las vacunas, las teorías microbianas de la enfermedad realizados por Koch y Pasteur junto con los avances alcanzados en el campo de los antibióticos.

Sobre esto último Snowden critica con énfasis una creencia que tomo vigor a partir de  la segunda mitad del siglo XX: que el avance de la ciencia había derrotado para siempre a las enfermedades infecciosas. La vacuna contra la polio (primero en la versión de Salk y luego en la fácilmente administrable versión de Sabin) y la erradicación de la viruela parecían darle la razón a esta idea (que habría dicho el cirujano general de los Estados Unidos en 1969) de que había que "cerrar el libro de las enfermedades infecciosas".

Más allá del carácter verídico de la frase o no, ese hubris científico, criticado por Snowden por ser profundamente eurocentrico ya que las enfermedades infecciosas eran una de las principales causas de muerte en el tercer mundo, seria puesto en cuestión inclusive en el primer mundo con la llegada del VIH - Sida. Una enfermedad infecciosa para la que no había cura, que golpeaba con fuerza el mundo industrializado con terribles consecuencias.

Por si quedaba algún dejo de optimismo (el libro fue publicado en octubre de 2019) Snowden lo derrumbaría ya que luego del VIH - Sida, ya entrados en el siglo XXI, vendría la epidemia del SARS de 2002-2004, luego de esa la pandemia de la llamada gripe A de 2009-2010 y la epidemia de ébola de 2014 - 1016. Con el diario del lunes no deberíamos sorprendernos con lo que vino después, aunque el profesor de Yale nos lo dijo antes.

Otra enseñanza que nos deja el libro es que la forma en que está organizada la sociedad promueve la aparición de epidemias. En primer lugar, por el impacto de la globalización y lo rápido con que se mueven bienes, servicios y personas. En segundo lugar, está el crecimiento poblacional, especialmente el urbano localizado en las ciudades de las regiones más pobres y vulnerables del mundo con un limitado (o nulo) acceso a servicios sanitarios.

Es a partir de la epidemia de ebola, que afecto duramente África occidental con una tasa de mortalidad cercana al 70%, que Snowden traza una hoja de ruta de medidas a tomar para hacer frente a la próxima amenaza ya sea de un virus o de un microbio. Estas medidas son: 1) Establecer sistemas de salud que funcionen en todo el mundo 2) Coordinación a nivel desde una perspectiva internacionalista a través de la Organización Mundial de la Salud y 3) Tomar en cuenta la interrelación existente entre el sistema global internacional y la salud pública. "Un sistema que descuida lo que los economistas llaman "externalidades negativas" extraerá un costo muy alto en términos de salud pública". Otra vez el debate salud / economía presente.

Justamente sobre esto último es con lo que el Profesor de Yale cierra su libro y lanza una advertencia: "las epidemias no son eventos al azar, se desarrollan en líneas de fractura marcadas por la degradación ambiental, superpoblación y pobreza. Si queremos evitar epidemias catastróficas , tendremos que tomar decisiones económicas que tengan en consideración las vulnerabilidades en salud pública y en hacer rendir cuentas a aquellas personas por las decisiones que tomaron en materia de salud".

Cuando llegue la próxima pandemia no podemos decir que no nos avisaron.

Epidemics and Society: From the Black Death to the Present por Frank M Snowden es publicado, en Inglés, por Yale University Press.






lunes, 25 de mayo de 2020

Uruguay: Déjà vu.



Macri y Lacalle Pou. De un lado y otro del espejo.



Un poco más de 30.000 votos fue lo que impidió que el Frente Amplio (FA) se asegurara un cuarto mandato consecutivo. Quizá fue el desgaste de 15 años seguidos de gestión, o la desaceleración económica, o el recambio generacional junto con la ausencia de uno de los "históricos" en la boleta presidencial, o todos estos factores juntos algunas de las causas que impidieron la continuidad en el gobierno de la coalición de centro-izquierda.


El cambio en versión charrúa


Vencía el candidato del "cambio" Luis Lacalle Pou. Hijo y bisnieto de líderes orientales había sido derrotado en las elecciones de 2014. Volvió a intentarlo; venció su interna y quedo como el segundo candidato mejor posicionado en la primera vuelta de las elecciones generales. Para la segunda vuelta cosecho el apoyo de todo lo que se encontraba a la derecha del Frente Amplio: Desde el tradicional y "liberal" Partido Colorado hasta el flamante y castrense Cabildo Abierto que revindica la última dictadura militar.

En campaña había prometido un "shock de austeridad" nada de gradualismo porque (según sus palabras) "los efectos negativos se extienden en el tiempo". Se proponía generar un ahorro de US$ 900 millones por año.

Además de esta promesa de bajar el gasto traía bajo su brazo un proyecto de Ley de "urgente consideración" (LUC). Es, a grandes rasgos, un mecanismo previsto en la Constitución uruguaya que acelera los tiempos de tratamiento legislativo de un proyecto de ley. Un propuesta ómnibus que incluía cambios en seguridad, educación, desarrollo social y otros.

A sólo diez días de haber asumido (el 11 de marzo) comenzaba a cumplir su promesa de campaña y anunciaba un ajuste que incluía una reducción de 15% del gasto público (excluyendo salarios), una rebaja en la devolución del IVA a las compras hechas con tarjeta y un aumento promedio del 10% en los servicios de agua, luz y teléfono. Todo esto maridado por una fuerte devaluación del peso, que llego a depreciarse un 18% en relación con el dólar. Todo esto en las dos primeras semanas de mandato.

El waze del auto Lacalle Pou iba por la ruta del ajuste hasta que el 13 de marzo se topo en su camino con Carmela Hontou y los primeros casos de Coronavirus en Uruguay, que hay que decir fue una de las últimas naciones de Sudamérica en tener un caso declarado en su territorio. Se promulgo la emergencia sanitaria la cual contemplaba la prohibición de eventos masivos, el aislamiento de las personas que llegaran al país procedentes de lugares de contagio y otras medidas de prevención sanitaria. Posteriormente se decretó el cierre de fronteras y la suspensión de clases presenciales.

Parecía que iba a haber un "recalculando" y si bien el Presidente no iba a dar un volantazo en su auto al menos iba a corregir un poco el rumbo y por lo menos tomar un desvió en el camino del ajuste que se había trazado cuando asumió.

Pero no, no se desvió ni un metro en su trayectoria. A pesar de los pedidos de la oposición y de los sindicatos el incremento en las tarifas de servicios se mantuvo y los aumentos entraron en vigor el 1 de abril. De hecho, más tarde se amplió cuando en mayo se autorizó el aumento del gas por cañería.

El auto del ajuste siguió avanzando cuando el 28 de abril se publico un decreto que determina que de cada tres vacantes que se produzcan en la administración pública nacional solo se cubriría una.

Faltaba todavía la nave insignia del Gobierno, ni la pandemia mas importante en los últimos 100 años iba a detener la presentación de la Ley de Urgente Consideración, la cual ingreso al Parlamento de la mano de la vicepresidenta de la República.

Dentro de los varios artículos que tiene el proyecto vale la pena destacar dos aspectos: en primer lugar la derogación del monopolio que tiene la estatal ANCAP para la importación, exportación y refinación de petróleo crudo y derivados a los combustibles. Una especie de déjà vu intergeneracional ya que fue el padre de Lacalle Pou quien intento, sin éxito, privatizar esta y otras empresas públicas allá por los años 90.

En segundo lugar, hay que mencionar dentro del proyecto de ley la propuesta que ilegaliza los piquetes y autoriza el uso de la fuerza pública para disolverlos en caso se realicen. Esto ya fue señalado por el relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, que indicó que como está redactada la LUC afectaría la libertad de expresión. Por esta y otras razones la central sindical ya manifestó su rechazo a la ley con una movilización (conforme los parámetros de esta "nueva normalidad") para el 4 de junio.

Como en otros países de la región, y del mundo, el impacto socioeconómico del Covid-19 en Uruguay ha sido y será muy fuerte. Hay casi 200.000 trabajadores con seguro de desempleo y se ha registrado, para niveles uruguayos, un importante incremento en los alimentos. A pesar de esto Lacalle Pou ya rechazo un impuesto extraordinario a las grandes fortunas o algún tipo de renta básica universal. Aunque al Financial Times opine lo contrario estas medidas son desvíos heréticos en la ruta del ajuste.

Mientras la pandemia avanza sin control en Brasil y en Argentina la cuarentena rigida (al menos en el Área Metropolitana de Buenos Aires) se prolonga, el gobierno de Lacalle Pou puede capitalizar políticamente el (por ahora) éxito en el manejo de la pandemia sin imágenes de fosas comunes abiertas y sin realizar cuarentena obligatoria. La LUC todavía tendrá que ser negociada con los otros miembros de la coalición de derecha y una vez que suceda esto saldrá aprobada ya que cuentan con mayoría en el Parlamento.

En este escenario de depresión económica resta ahora preguntarse cuál será la reacción de la sociedad civil. ¿Se movilizará en medio de la pandemia para forzar algún desvió en el camino del ajuste? y caso suceda este escenario. ¿El gobierno hará uso de sus flamantes herramientas represivas?.